Atajos filosóficos (475-488)
- filosofialacalle
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Óscar Sánchez Vadillo
475- (Gracias por el hambre)
Damos gracias por el hambre
que utilizan para encadenarnos
pero es bueno sentir apetito
de comer acelgas, de aprender idiomas
de abrir las puertas, de tocar un culo
Damos gracias por el hambre
que emplean para exprimirnos
pero es bello tener ganas
de echar un sueño, de echar un polvo
de mirar al cielo, de mimar a un hijo
Damos gracias por el hambre
pero que no nos la tuerzan
que no nos la sacien
que no nos roben el ansia para así
estimular la suya, estragada
Damos gracias por el hambre
que dirigen en nuestra contra
pero es bueno estar vivo
para ir de fiesta, para regar las flores.
Damos gracias por el hambre
que ellos no nos inoculan
porque hay gusto en desear
leer un libro, comprarse pantalones...
476- ¡Maldición eterna sobre el “coste de oportunidad”!
477- No sólo no podremos saber nunca en qué podría haber consistido un matriarcado, el problema teórico más radical es que conforme a los principios de igualdad entre los sexo/géneros tampoco lo queremos saber, puesto que no deberíamos ni siquiera desear recuperarlo o construirlo.
478- La lamentación por la desaparición de alguien querido es sin duda de un dolor terrible, pero se debe reconocer que es a la vez poética. Querríamos revertirla, seguro, pero sin mortalidad, humana, natural o cultural, la poesía perdería todo su sentido, no existiría sencillamente. En el Infierno, pura pérdida absoluta, hay mucha más poesía, desgarro y corazón que en el Cielo, pura Presencia Absoluta, es lo que he querido señalar, y no parece una buena noticia para los creyentes.
479- Si los Encuentros en la Tercera Fase representan el contacto directo con una especie pseudo-inteligente alienígena, como nos enseñó Steven Spielberg, entonces los “Encuentros en la Cuarta Fase” consistirán en zumbarse a un alien, como Karen Allen en Starman, Scarlett Johansson en Bajo la piel o Ana Botella en su propia casa.
480- “Mundo” es, todavía hoy, prioritariamente, lo que no es fake, y luego ya, si se quiere, también lo que es fake. Si los Zuckerberg, Trump o Inda se salen con la suya, pronto lo veremos todo al revés.
481- El milenarismo es el execrable fantasma o espectro o sombra de la complejidad.
482- El problema no es que haya mucha aporofobia, el problema es que hay muy poca...
483- Si hubiera feminazis o “hembristas” (no encuentro referencia de ese término en Google), está claro que su plato favorito serían los huevos rotos.
484- ¿Cómo puede considerarse democrático y legal que existan asesores financieros, asesores fiscales, asesorías de empresa, consultorías, influyentes bufetes de abogados, estudios de mercado, etc., cuando salta a la vista que no son más que batallones de mercenarios encorbatados mediante los cuales las élites protegen su poder y su capital, apuntalando perpetuamente la desigualdad y corrompiendo sobre la marcha la práctica profesional de todos esos paniguados que les sirven?
485- Lo realmente duro del trabajo de profesor de Enseñanza Media no es mantener la disciplina en el aula, es esa permanente y molesta sensación de la inutilidad del esfuerzo.
486- Es preciso leer a John Boswell para llegar a entender como ya desde el principio las opiniones emitidas por un conservador liberal, en este caso Samuel Johnson, pueden ser sumamente rocosas y prejuiciosas a fuer de ser liberales. Cuidado con eso, a unas centurias de distancia.
487- Dice una amiga con muy buen sense and sensibility que ocuparse de nuestros mayores cuando andan ya muy cascados es como cuando mirábamos a nuestros hijos jugar en el parque. Se trata, como entonces, de estar, no de hacer, sólo que ahora en triste…
488- (Lawrence de Arabia) José Ortega y Gasset le dedicó un artículo en El Espectador. Robert Graves, que le conoció personalmente, estudio su trayectoria en uno de sus primeros libros, Lawrence y los árabes, Seix-Barral. Peter O´ Toole le convirtió en homosexual acomplejado, y ahora he visto que Robert Pattinson, en una película muy falseada sobre la vida de Gertrude Bell, ha preferido hacer de T. E. Lawrence un homosexual alegre, una suerte de irónico Lord Byron del desierto. Supongo que el más verídico es el de Graves, no sólo porque le trató de primera mano, sino porque es el que proyecta sobre su figura el enfoque más castrense y menos romántico, más geoestratégico y menos peliculero. No sé dónde leí una anécdota atroz que hará doblarse de dolor a los aficionados a la escritura que la oigan. Ya licenciado del servicio, Lawrence acababa de terminar su magna obra, Los Siete Pilares de la Sabiduría, en la que durante unos cuantos cientos de páginas describía sus operaciones militares contra los turcos, impresiones de paisajes, personajes y tribus, y donde confeccionaba, en fin, la cartografía humana y política de Oriente Medio en aquellos años conflictivos de los que él fue el protagonista visible. Pues bien, tras poner punto y final a esa maravilla, agarró el manuscrito y con él bajo el brazo se dirigió a una cabina telefónica (una pena que desaparezcan las londinenses, que eran una belleza del diseño) para comunicarle a su editor el feliz alumbramiento. ¿Puede alguien creerse que salió de la cabina tan resplandeciente de felicidad que se dejó olvidado el abultado manuscrito dentro? ¿¿¿No dan ganas de llorar…???
Ortega y Gasset se preguntaba, al inicio de su texto, quién sería ese Lawrence del que a la sazón hablaba todo el mundo. Pues T. E. Lawrence fue, desde mi punto de vista, además de un gran caudillo militar y un fino intrigante, el fulano que, tras arrancarse todos los pelos de su cabeza -es una manera de hablar- ahogo su rabia y rehizo sus memorias de guerra otra vez desde cero.




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