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Atajos filosóficos (461-474)


Óscar Sánchez Vadillo



461- El público exaltado y gritón del Coliseo romano, de las carreras de carros de Bizancio (lo cuenta Robert Graves en El conde Belisario), o de cualquier deporte actual no desea en absoluto ni ha venido al estadio en busca de belleza, lo que exige claramente es sangre, exactamente igual que en los reality-shows o en la prensa mal llamada “rosa” -supongo que ”rosa” por blanquear el rojo…





462- Lo de las largas y brujunas uñakas postizas de nail-art que se compran las adolescentes en la actualidad tiene una explicación nítida: funcionan como una vuelta al pasado, como separador de género en tiempo de fronteras difuminadas, en paralelo exacto con el puñetero reguetón(to).





463- En el tardocapitalismo, como lo bautizó Ernest Mandel, los sedicentes “productos” que vas a adquirir no deben reportar utilidad alguna, sino únicamente euforia inmotivada. Si, pese a todo, son útiles para algo entonces o bien serán baratos y o bien serán fungibles o bien terminarán fiambres y varados en la costa de Ghana.





464- Cuando alguien emplea repetidamente la palabra “persona” lo que viene después es inequívocamente falsa sentimentalidad y culebrón inducido.





465- El reclamo hype del tabaco de liar no es ni mucho menos fumárselo, que es anecdótico e inesencial; es, más bien, colocarse el filtro en la comisura de los labios mientras sigues hablando y tienes ocupadas las manos fabricándote el truja.





466- El esperma del varón humano siempre es blanquecino tirando a transparente, y sin embargo (sé que he empleado esta imagen más arriba y a otros efectos) se difracta con igual derecho en hombres y mujeres caucásicos, agarenos, “negros”, “amarillos”, “rojos” o zambos -Jimi Hendrix-, como a través del mirífico prisma de Newton.





467- (Lebensluge) El tema fundamental de Freud, como el de Nietzsche, fue el del poder, o la energía, de la mentira, pero eso ya estaba en parte en el utilitarismo de Stuart Mill y en el ensayismo de Óscar Wilde, aunque de una manera más social en el primero y más estetizante en el segundo. ¿Puede haber concepto más frustrante para el amor propio humano que el “sublimación”, que está presente en ambos? Más nihilista no se puede ser, porque ya no es sólo negar la verdad, tal vez echándote las manos a la cabeza, sino rendir culto a la mentira, una suerte de satanismo filosófico para la época. Es extraño, pues, que un siglo después nos despertemos con el problema de las fake news, la posverdad, el greenwashing y demás y nos hagamos encima los sorprendidos…





468- La boca nos pone en comunicación con las esencias del mundo externo no menos que el tacto o la vista, lo que ocurre es que lo hace con una frecuencia menor. Alguien que careciese de sentido del gusto no entendería, por ejemplo, el porqué de que haya sido tan exitoso (San Jerónimo, Newton, The Beatles, Jobs…) el símbolo de la manzana, o en qué consiste una amarga experiencia.





469- Los fascistas levantan la voz en cuanto se les da el mínimo pretexto, lo están deseando con toda su engreída estupidez.





470- Algunos consumen estupefacientes para alcanzar una conciencia superior y pasado no mucho tiempo lo que se obtienen es lo contrario.





471- Conan, tras días de cabalgada por el semi-desierto, llega a la ciudad de Zamora (la de la Era Hiperbórea, no la de Castilla y León); es el hombre fronterizo prototípico, como John Wayne en Centauros del desierto, y al pisar Zamora sólo quiere vino y furcias, es decir, el olvido necesario de las penalidades y fatigas del viaje… (Auden, en su Acción de Gracias por un Hábitat, denomina a la muerte Tierra de la Despreocupación).





472- (Strange dog-fruit)

En la bruñida y boscosa noche

la poza se arropa con lino negro

no perdona el temblor que irradia la luna sola.

Sin embargo hay miel para el cálido ectoplasma

y sirven licor de dorada ley.


Un galgo aúlla en lo oscuro

el mismo que ahorcaron ayer;

las vagas estrellas lealmente se hacen eco

mas la poza, con lengua de sapo

de un latigazo las engulle en su ser.




473- (Oda a la Raspa)

Quita una a una las espinas del pescado

con la meticulosidad con la que se escribe código

o sentirás una espada hiriendo tus fauces

(la ingestión es aventura, no lo dudes).


Cartílagos de mar, voluptuosas catanas

Boquerones “enemigos” en platillo del bar

¡Regresad a mí, filosas, en habiendo ganas

de toscas Delicias Pescanova olvidar!





474- (Epifaniña del Conmomalo)

Esperando el semáforo

en una vía de ciudad

es un tiempo muerto

que dura una eternidad.


Los coches pasan raudos,

autistas, ávidos, locos.

Luego la peña cruza:

gente que sigue viva,


los muertos cruzaron ya

un largo paso de cebra,

y cayeron en un hoyo,

fosa abierta en la acera.


Unos obreros lo taparon.

Todo siguió adelante.

Los vivos lo pisaron,

¡Dios mediante!


No hay ninguna epifanía,

ni de noche ni de día,

esperando el semáforo:

cotidiana agonía…


Pero si justo a tu lado,

una chica pizpireta

dotada de alguna teta

te mira de reojillo…


¡Qué picante enojo!

¡Y qué gran sonrojo!

Pones cara de grana,

del color de la señal.


Los coches siguen pasando

raudos, ávidos, locos

ponderas esa maraniña

Esperando ansioso el verde…

 
 
 

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