Trump-ceno
- filosofialacalle
- hace 4 días
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Óscar Sánchez Vadillo
Lo contrario de la pobreza no es la riqueza, sino la justicia social.
Guillermo Fesser
Nuestro querido Trump ha aparecido en varias películas, porque ha nacido para estrella del espectáculo, no importa si este tiene lugar en el Valle de Josafat. Le vi en la excelente comedia romántica Amor con preaviso hablando con Hugh Grant, también aparecía en Celebrity de Woody Allen, porque él lo vale, y además de su famosa incursión haciendo de Inquisidor en la tele norteamericana, su parodia se escenificó en Los Simpsons y, lo mejor de todo lo antedicho, en la segunda de Regreso al futuro1. Allí, el abusón de la primera, Biff Tannen, se convertía en un milmillonario enloquecido, decadente y megalómano que en Estados Unidos no engañaba a nadie respecto de su modelo original, y eso que aquel film se estrenó en 1985…
Es decir, que hace décadas que sus votantes le conocen mejor que si le hubieran parido, como decía precisamente mi madre, al igual que los estragos geopolíticos que está perpetrando ahora ya estaban negro sobre blanco en noviembre del pasado año. De manera que ni hay sorpresas, ni nuevos trastornos mentales en Trump que no padeciese ya en 1985, ni es un individuo especialmente proactivo, ni practica la Lebensraum de los nazis, puesto que a él los territorios (shitholes countries los denominó hace unos años…) se la traen al pairo, como hizo Inglaterra con la India: tan sólo pretende erigirse en la gran aspiradora de recursos del planeta, antes de que el calentamiento global empiece a sugerir a los hombres de buena voluntad una cierta distribución o reparto. Trump, claro, el orangután algorítmico, no es un hombre de buena voluntad, pero tampoco demasiado de mala, es de ese tipo de personas a las que no les importa tirar la almohada por los aires aún a sabiendas de que cuando las plumas se dispersen por los cuatro vientos ya no habrá Dios capaz de volverlas a reunir -una metáfora muy de las dinámicas del Caos, ahora que me percato. Por tanto, lo que Trump es, eminentemente, más que un narcisista2 o un fascista, es un irresponsable radical, un Eróstrato (Eróstrato quemó el magnífico templo de Artemis tan sólo para hacerse famoso y pasar a la historia, como de hecho consiguió) del siglo XXI.
Y la situación tiene mal remedio. Aunque el Jack-Ó-Lantern psicalíptico muriera mañana de un atracón de carne roja -va sin segundas-, estoy seguro de que no ha sido parco a la hora de asegurarse de que su ejército oscuro, los nazgûl del Maga, esté ya metido hasta la cocina en la administración, las fuerzas armadas, la justicia et alia. Poco ha durado la era geológica del antropoceno, enseguida nos hemos dado de bruces con el Trump-ceno. Warren Buffet, ahora retirado de las finanzas, dijo aquello de que la lucha de clases existe, pero que ellos la están ganando. Pues bien, o hacemos algo o no es que la vayan a ganar, es que nos van a dar una soberana paliza...
1 En la estupenda serie Years and years, ambientada en un futuro cercano también dominado por el fascismo, una bomba atómica es arrojada no recuerdo dónde y un personaje, al enterarse, no duda ni un momento en decir, horrorizado: “así que Trump finalmente lo hizo...”
2 Diga lo que diga Freud, Narciso nunca hizo nada malo, y su metamorfosis no fue un castigo de los dioses...
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