El fenómeno "Therian" y la eleuthería
- filosofialacalle
- hace 8 horas
- 4 Min. de lectura

Óscar Sánchez Vadillo
Gabriel Rufián se equivoca en esto: hacerse un fascista, hoy, no es una moda -además de un negocio-, es una verdadera competición a ver quién consigue serlo más. Afortunadamente, el actual ganador y ventajista de la cosa no es un español, sino, como apenas podía ser de otra manera, un habitante de “la tierra de los valientes y los libres”, es decir, un norteamericano. Se llama Nick Fuentes, fue seguidor del malogrado Charlie Kirk, es bienvenido en Mar-a-Lago y ayer declaró perlas como que a algunas mujeres no les desagrada tanto ser violadas o, peor, que habría que confinarlas en gulags (palabra y práctica soviética, pero es que todo totalitarismo se homologa con sus hermanos) para obligarlas a reproducirse o en caso contrario enviarlas a trabajos forzados a una mina - https://diariosocialista.net/2026/02/18/el-neonazi-nick-fuentes-propone-reproduccion-forzada-para-mujeres-en-ee-uu/. O sea, El cuento de la criada de Margaret Atwood, muy original. Este interfecto se declara cristiano, y no es de extrañar, porque reina en el Infierno (“mejor reinar en el Infierno que servir en el Cielo”, John Milton, Paradise Lost). Los incels como él ansían, rabian, gruñen por una venganza frente al feminismo, a la vez que se mueren de envidia con el Islam, especialmente el de Afganistán. Contaba Antonio Muñoz Molina, en su Córdoba de los Omeyas, que en Al-Andalus las mujeres eran consideradas tan joyas preciosas que nunca salían de su casa, para no deslucirse, hasta el punto de que las habitaciones de tan cálido hogar no tenían ventanas, para que ni ellas pudieran ver el mundo exterior ni tampoco ser vistas por potenciales seductores rapaces. Todo lo perturbador que en el Nuevo Orden Mundial está ocurriendo desde hace unos años en realidad, a mi juicio, no es más que una operación a gran escala con el fin de rebajar a la ciudadanía al vasallaje, para a continuación llevarles a la esclavitud, una neoesclavitud, digamos...
Otro artículo de ayer mismo informaba (https://share.google/ivmUzRUxR8c2wBjAJ) de que ciertos congéneres nuestros se sienten más confortados en el papel de animales o mascotas de compañía. Ya Robert Graves había analizado la presencia de tribus totémicas asociadas a animales en la Grecia arcaica, pero este fenómeno nuevo no tiene nada que ver. Son personas aisladas, solitarias, seguramente despojadas de reconocimiento alguno por parte de sus jefes, amigos o parientes y que, deshumanizadas y alienadas, prefieren ser un gatito doméstico. Es difícil saber si se percatan de que con ello pierden todavía más poder e influencia en su entorno, y que lo que Deleuze llamaba “vergüenza de ser hombre” (prólogo a Crítica y clínica) no se sana precisamente siendo alimentado y acariciado por un amo. Sin embargo, esto es lo que el capitalismo totalitario más o menos inventado por Steve Bannon y secundado por Trump, Musk y tantos otros está fomentando ahora. Los griegos no arcaicos, sino clásicos, entendieron que la virtud máxima de la humana existencia sólo se podía lograr si previamente habías alcanzado la condición del eleutheros, es decir, de ser humano libre. Algo parecido argumentaba Kant sobre la dignidad. Pues bien, estos llamados Therian, también en griego, renuncian entusiasmados a toda libertad y dignidad, como quería Quentin Skinner. Y es que además todo es mentira. Fingen ser asociales pero se exhiben en las redes sociales, fingen ser un animal domesticado que no muerde, aunque todos los animales muerden o atacan, hasta los conejos, y juegan a desprenderse de la condena de ser humanos, pero no se les ocurriría hacerse almejas, que ni son cuquis ni tientan a sus dueños a la caricia caritativa. ¿Qué es entrar en las filas de los Therian, de los Emo, de los Gamers, de los Mongers o de los Groypers? Aceptar ser un NPC de la vida, un figurante, un cacho de carne con ojos, un hombre-masa y un hikikomori, alguien que ya se ha rendido antes siquiera de empezar a batallar.
Yo, particularmente, me siento orgulloso de ser hombre, y también de no ser un esclavo, porque no lo soy. Sin embargo, países como Hong Kong son enormemente ricos y enormemente esclavistas a la vez, sin duda lo uno por lo otro. Nos engañaron bien durante el largo periodo de la Guerra Fría: se puede perfectamente conjugar la economía capitalista con la dirección de un partido único que acapare todos los poderes, y eso es lo que el MAGA envidia de Rusia y China. A los votantes hooligans, sobre todo a los machitos heridos, parece que les encanta adorar al Gran Tipo, ese que emergió del mar rompiendo el sello de R´lyeh. Su rezo es Ph'nglui mglw'nafh Cthulhu R'lyeh wgah'nagl fhtagn. Pero a mí, y a muchos otros, supongo, no nos entusiasman ni el mal ni la esclavitud, lo mismo es que estamos desfasados. El capitalismo totalitario va a ser tan neoesclavista como fue paleoesclavista el régimen soviético. En EE.UU. se han hecho un millón de películas para desacreditar al nazismo, algunas muy buenas, no sé cómo tienen la cara ahora de encabezar ellos el Cuarto Reich y apoyar a Israel. En verdad en verdad os digo que tan sólo nos queda por ver que le concedan a Brian Epstein una medalla póstuma por sus servicios a la deshonra de las mujeres y de la humanidad...
*Esta asociación no se hace responsable de los textos de sus colaboradores.




Comentarios