Prólogo a "Zinemátika", por Luis Zarzuela del Buey
- filosofialacalle
- 6 dic 2025
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Luis Zarzuela del Buey
A estas alturas de la decadencia literaria, muchos ignoran que el ensayo puede ser un arte. La reseña, como prueba este puñado de textos, también se postula a serlo. A tal punto, que el término reseña resulta felizmente fraudulento para definirlos. En realidad, los textos (artículos, inquisiciones, divagaciones, artiseñas -perdón por la ocurrencia-) de este libro están lejos de ser críticas cinematográficas al uso. Ese es su gran don. Ese es su íntimo poder.
“Los géneros no deben clasificarse nunca: clasificarlos es una ciencia. No hacerlo: un arte”. Dejémoslos, pues, dignamente sin nombre.
El cine es, en cualquier caso, la viga sobre la que tejen su telaraña este puñado heterogéneo de textos. El cine, como arte de todas las artes, abarca el mundo entero. El cine, como arte de todas las artes, brinda a los autores una pantagruélica coartada para escribir sobre prácticamente cualquier cosa. Política, literatura, ética, soledad, apartheid, tecnología, realidad y representación, marxismo y obituarios nostálgicos navegan orgánicamente a lo largo y ancho de este libro: sano y vívido ejemplo de lo que podríamos nombrar "cosmopolitismo intelectual". La filosofía y la cinefilia son, al fin y al cabo, dos manos para una misma moneda.
Expertos en el manejo de la extensión y los tiempos de este peculiar género sin género, Sánchez y Sánchez dominan magistralmente el pulso de los textos. Su prosa de sobria orfebrería fluctúa aleatoriamente entre la narración, la disidencia literaria y el diletantismo filosófico. En la línea anglosajona de Borges, De Quincey, Chesterton o, más a la vuelta de la esquina, de los articuentos de Millás, desarrollan ideas y análisis breves, que los hacen entretenidos y llevaderos para el lector.
Con la ligereza del pájaro y no de la pluma, como decía Paul Valéry, se nos invita a un universo propio, con sus mitologías y sus fobias, que planea en torno a actores, directores, tramas, géneros y films legendarios o marginales. El lector aprende, piensa y degusta breves retazos de vida a sorbos lentos de cine.
El término cinemática (en sentido estrictamente etimológico: arte del movimiento) es la rama de la física que estudia el desplazamiento de los cuerpos sin atender a las causas que lo producen. En ese sentido, el título del libro (Zinemátika), no puede estar mejor elegido. Cada una de estas divagaciones se centra en el movimiento y no en las causas. Cada una de estas divagaciones sobrevuela las películas sin sumergirse a fondo en ellas. El lector las recorre con el placer efímero y los destellos de lucidez y deslumbramiento que resultan de observar la realidad desde la altura. Sin excelsos análisis técnicos; sin correr el riesgo pues, de sucumbir por ahogamiento. Mezclando la ocurrencia improvisada de una sobremesa de café con la erudición (literaria, estética, cinematográfica), para elaborar, en ocasiones, interesantísimos análisis filosóficos.
Una perspectiva única, imbricada de literatura, pensamiento, ironía y pinceladas microbiográficas.
La errática erudición de los autores (que fluctúa desde las trincheras del rock and roll hasta la intuición algorítmica de Kant, pasando por los vericuetos del cómic y abarcando la historia entera de la gran pantalla) impregna de lucidez estas divagaciones cinéfilas y las hace a la vez profundas y livianas. Uno tiene la grata impresión de que la pluma que escribe ha navegado por todas las películas de la historia del cine.
Especial mención merecen los análisis de las figuras de súper héroes: Indiana Jones (que por ser poco humano, representa lo mejor de lo humano, no en la realidad, sino en la representación) o Superman como símbolo nihilista; las divagaciones sobre Río Bravo, los westerns y su infalible sencillez (en realidad son como road movies, un arquetipo platónico, elemental, de una aventura mítica) o los análisis de las figuras de Tom Hanks y Quentin Tarantino en Tom Hanks, un tío legal, o Once Upon a Time in Quentinwood.
Una mente capaz de asimilar a Woody Allen con Pío Baroja sin despeinarse tiene seguro algo interesante que contar. Inevitablemente, en algunas reseñas, se adivinan las costuras ideológicas de los autores (Nulla aesthetica sine ethica). No importa. El libro destila amor, respeto irreverente (el único posible) por el arte del cine (e indirectamente, la literatura) y, en definitiva, por la vida. Corrección ética e incorrección política: libertad de opinión bien entendida.
Los textos de Zinemátika, son un viaje sedentario, una colección de mínimos rituales de degustación para los amantes del séptimo arte, los partisanos de la inteligencia y los conjurados de la literatura.
Quien los lee saldrá contagiado con la peste (nada camusiana) del verbo a pie de calle y de las salas de cine con olor a tabaco.
Como casi todo lo que puede consumirse a pequeñas dosis, merecen, con o sin riesgo de empacho, un buen atracón.




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