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Microrelatos e ideas


Óscar Sánchez Vadillo




Arregladísima y oliendo a juventud intacta salió ya entrada la noche de la casa familiar. Él tenía sus propios planes de machito despechado junto con otros amigos igualmente heridos. Pero hubo de suspenderlos, porque su bella, su traidora, había sido atropellada por un taxi mil veces maldito en la curva de una calle tan estrecha como mezquina. No se ha averiguado todavía hoy por qué ella llamó al machito, a punto de bajar al consabido bulevar de los sueños rotos con sus colegas, para que la acompañase muy urgentemente a asistirla de sus peligrosos daños. Aquella noche la bella, la traidora, rindió desdichadamente su alma al Señor, y desde entonces su machito, padre de oportunidad de sus hijos, la elevó para siempre en al altar de su adoración. Nunca supo, y su descendencia tampoco, entre interminables llantos y homenajes, que el mismo duelo se vivió en el alma del amante al que ella volaba a ver aquella noche, tan joven, tan entusiasta y tan espléndidamente arregladita...



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Juuuuuulio: el mito del milmillonario "bueno"



Los norteamericanos nos han venido Batman, Iron Man, Richard Gere, George Soros, Bill Gates, Mr. Beast y otros personajes de ficción, pero no. Sí uno dispone de la sumisión absoluta que genera hoy el dinero entre los telespectadores y usuarios de la basura-web no hay límite en lo que se te puede exigir. Lo hemos visto en estos pobres diablos que mueren en streaming, lo estamos viendo en mandatarios que saborean el trasero de Trump y ahora le toca Julio a Iglesias, que le toca porque toca, el muy pillo. Y qué esperabais, Julio empleando su fortuna en el rescate de Haití, más bien Julio de Sultán de un harem de caudillo nihilista?  Siempre me atormenta el mismo pensamiento: vivimos en una civilización en la que el máximo ideal que guía a todos es convertirse en un Julio Iglesias nauseabundo. Casi prefiero la Edad Media, tan denostada, dónde el objetivo consistía en llegar a santo o a Rey Arturo. Naturalmente, sucedía poco, pero cuando sucedía resultaba una apoteosis mucho más digna que la de un viejo aburrido pagando sexo. Pero volvamos a mi pregunta de más arriba: quién, de verdad, se podía creer que un señor que presumía en sus canciones (como C. Tangana ahora) de sus muchas conquistas iba a ser un verdadero caballero, alguien que pasa una noche con ellas y luego las recuerda con una lírica lagrimita para siempre? Ni Casanova fue así, siendo igual de depredador. O es que la gente se hace la composición de lugar, como decía mi madre, de que los ricachos dedican su tiempo libre a la beneficiencia, al pilates, a ver documentales de animales, a leer a Meghan Markle, a hacer meditación trascendental...? Todo eso, si se fija, lo podría hacer también usted, que es un pringao, pero sólo Julio, que fue el hombre que susurraba a las yeguas, puede tener varias mansiones en el Caribe repletas de ninfulas. Como sentenció Simone Weil, el poder consiste en esa percepción voraz que ya no contempla, sino que se come el mundo, y que expande su territorio para devorar todo aquel exterior en que aún no puede reconocerse a sí mismo. Eso es Julio, es Trump, es Adolf, es Netanyahu, es José Luis Moreno, es Jesús Gil y es el presidente de tu comunidad de vecinos, si se lo consientes.


No permita la virgen / que te tengas poder... (A mí padre le gustaba Julito, e incluso llegó a oír discos suyos en lugares remotos de los Andes, menos mal que se ha perdido esta puta mierda).



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