Entrevista a Israel Sánchez Martínez
- filosofialacalle
- hace 8 horas
- 6 min de lectura

Óscar Sánchez Vadillo
Israel Sánchez es psicoterapeuta, escritor y filósofo. Tras casi veinte años pensando sobre el amor y más de diez elaborando una propuesta relacional basada en su superación, hoy hace girar su reflexión en torno al papel del consenso y el reconocimiento interpersonal. Los celos, la belleza y el género son algunos de los temas en los que más destaca la originalidad de su trabajo. Este pasado mayo cruzamos las siguientes palabras con él:
1 -Hola, Israel. Como te conozco un poco, pese a tu poliédrica personalidad, arranco por lo que resulta más difícil para mí: ¿por qué Franz Kafka, en un decidido utopista como pareces ser tú?
Porque la distopía puede ser, y es en este caso, la forma de presentar lo que nos separa de la utopía. Kafka pone el foco en el vínculo esquizofrénico que sufre el sujeto que sigue, de buena fe, la norma explícita, el contrato social, asumiendo ingenuamente que el resto también lo hace, y que el conjunto social forma un organismo armónico, en vez de un enjambre caótico de sujetos individuales polizones de lo común. Tanto Gregorio Samsa como los distintos protagonistas llamados K son lo que en terapia sistémica se conoce como el paciente designado, que es el que, de todo el sistema familiar, peor se adapta a la generalización de la traición y acaba acudiendo a terapia. Lo que Kafka estaría diciendo, o lo que yo busco y leo en él, es que la traición sigue siendo connatural al ser humano porque las relaciones se juegan a un nivel microconductual con respecto al que todavía no hemos elaborado una ética.
2- Más difícil todavía. ¿Cuáles crees que son las carencias, y cuáles los camuflajes, del feminismo actual? ¿Qué papel te parece que juega Judith Butler en todo ello?
Diría que lxs de siempre. Al feminismo le falta feminismo y le sobra patriarcado. Lo propio de cualquier proceso emancipador es nacer a imitación del amo y, paulatinamente, descubrir todos los barrotes de su cárcel. Lo que me ha mostrado mi campo de trabajo, que primero fue el de las relaciones sexoafectivas, y después el de lo relacional en general, es que, a pesar de llevar dos siglos buscándola, y más de 50 años anunciando que la tiene, el feminismo no termina de atreverse a formular una alternativa a las relaciones sexoafectivas patriarcales. Sin eso es difícil dejar de dar vueltas sobre lo mismo.
Butler me parece una autora tibia, ni particularmente interesante ni particularmente feminista, aunque nos está costando avanzar con respecto a la muy incipiente superación del género que ella propuso hace ya demasiado tiempo y que, ya en su momento, casi parecía un paso atrás.
3- ¿Es cierto que "las chicas son guerreras"? ¿Qué esperanzas cabe depositar en una hipotética "Eva futura"?
Es una pregunta muy abierta. ¿Cómo serán las mujeres del futuro? El horizonte deseable a imaginar es que no exista una distinción relevante entre mujeres y hombres, es decir, que los dos factores que han constituido su diferencia, la capacidad gestante y la fuerza física, sean sustituidos por formas culturales que los subsuman. Lo que parece una fantasía está, sin embargo, al alcance de la mano si nos ponemos a la tarea de elaborarlo. Es fácil decidir a qué sujetos les aumentamos o disminuimos la fuerza, o de otro modo no podría existir la policía. En cuanto a la gestación, no necesitamos generalizarla, sino hacer una valoración realista de la carga de recursos que implica, y exigir una equivalente a los sujetos no gestantes.
4- Tú brillante propuesta, realmente sugestiva, de la “Agamia” es colectivista. ¿Pretende ser una solución totalizante para todo aspecto de la vida social?
A priori puede serlo. Sin embargo, a medida que se aleja de su ámbito original, que es el gamos, es decir, la pareja, el matrimonio, necesariamente debe cambiar el objeto, la estructura conceptual y, por qué no, el nombre de la propuesta. En este momento casi todo mi trabajo gira en torno al concepto de reconocimiento, que puede tener más recorrido como principio general. El reconocimiento es el ser que nos otorgamos interpersonalmente. Tú eres, sobre todo, lo que yo digo de ti, que entra en conflicto con lo que tú querrías que dijera. La conducta ética consistiría en decir de cada quién lo que se debe decir, y que cada quién espere que se diga de ella lo que se deba decir. Recordemos otra vez a Kafka: apenas hay otra cosa en su obra que una lucha a muerte por las designaciones, y con eso basta. Si consigo decir lo suficiente que eres culpable, entonces, tarde o temprano, serás ejecutadx.
5- ¿Deben ser los hijos de todos y de nadie, como apuntaba Platón (siguiendo a los espartanos)?
Más allá de que la inmensa mayoría de las crianzas siguen siendo trágicas, no tengo formada una idea concreta de crianza colectivista, y no sé si tiene sentido que lo sea del todo. Lo que me parece evidente es que el proyecto de pasar a criar y ser criadxs en familias elegidas se encuentra en un momento de estancamiento, y que uno de los pasos necesarios para salir de él es conquistar el reconocimiento legal de compañerxs de crianza no consanguínexs que no solo no son progenitores sino ni siquiera parejas, es decir, efectivamente, elegidxs; elegidxs para la crianza.
6- Dime, por favor, qué piensas acerca de las performances de Karla Sofía Gascón o Samantha Hudson.
Las conozco, pero confieso que poco. No me interesa la performance de género. Pienso que el rol de género es un ethos, y que cae, por tanto, dentro del ámbito de la ética. Eso significa que el verdadero eje según el cual se clasifican las conductas y los rasgos del género no es el de masculino-femenino, sino el de bueno-malo. Tanto lo masculino como lo femenino, dado que son estructuras caracterológicas construidas por el patriarcado, se expresan, casi invariablemente, mediante conductas dañinas, aunque una, la del sujeto masculino, que domina, sea peor que la del sujeto femenino, que es dominado y establece desde esa condición una moral de la subalternidad también dañina. Lo otro del género no es lo queer, sino la ética.
7- ¿Ornitología, como Charlie Parker? ¿Entre pájaros anda el juego?
Un día me di cuenta de que el senderismo era mucho más divertido si me fijaba en las aves que me encontraba por el camino. Después descubrí algo muy sugerente, y es que gracias a que existen las aves, es decir, animales que apenas temen ser descubiertos porque su mecanismo de huida es casi infalible, podemos disfrutar de un trato muy rico con la vida animal. Si no existieran las aves el contacto con la naturaleza sería una experiencia exclusivamente vegetal, más allá de seres del tamaño de media uña o, excepcionalmente, algún conejo. Eso nos condenaría a las mariposas que, no lo olvidemos, es condenarnos al silencio.
8- Sabemos que destacas cada vez más en la narrativa corta. ¿Piensas que tiene una relación estrecha con el resto de tu praxis política y teórica?
Escribo por necesidad, como dicen lxs histriónicxs. Mi necesidad es, efectivamente, política y teórica, aunque en función de la calidad literaria en cada ocasión, quizá debería decir solo didáctica. En cualquier caso, pienso que la literatura es un complemento al pensamiento que está solo a un paso de resultar imprescindible. Cuando desarrollo una idea pienso “¿con qué cuento se expresa esto?” Nunca me ha dado miedo que la literatura sea moral. Lo que me estorba es que lo sea de un modo no literario.
9- Dinos, por Dios te lo pido, si entiendes que la humanidad tiene o no algún futuro levemente esperanzador…
No pienso que carezca de sentido la esperanza ni que tengamos siquiera una idea probable de lo que nos espera. Si nadie sabe lo que puede un cuerpo, imagínate ocho mil millones. Eso sí, la extinción inmediata y total es uno de los horizontes posibles, y la ética política debe elaborarse teniéndolo todo en cuenta. Pero esta incertidumbre, a la que oponen destinos ineludibles solo quienes desean inhibirse de su responsabilidad, es lo que nos interpela moralmente a todxs. Es históricamente demasiado tarde para que nadie piense que el problema no va con él, no por lo avanzado de la crisis, sino por lo avanzado de nuestra capacidad para ser conscientes de ella.
10- Por último, la pregunta definitiva: ¿Sueñan las IA(s) con ovejas algorítmicas?
Las redes sociales tuvieron tanto poder sobre la cultura relacional que desencadenaron la revolución no monógama, normalizaron la multiplicación de identidades, y convirtieron los espacios virtuales en el lugar natural para la búsqueda de relaciones sexoafectivas, relegando por fin a la insignificancia y el descrédito la práctica paleolítica de la caza en los bares. Eso sucedió simplemente porque mucha de la gente que vivía total o parcialmente aislada pudo contactar con otra que también lo estaba y constituir colectivos que posibilitaron la expresión pública de su experiencia. Ahora, por más que nos cueste aceptarlo, ha sido inventade le cibercontacto, le cibercoach, le ciberamigue, la ciberpareja y, por supuesto, le ciberxadre. A cambio de un reducidísimo esfuerzo tenemos acceso a gran parte de los recursos que hasta ahora llamábamos “sociales” y que solían resultarnos carísimos. Aún no sabemos para qué vamos a necesitar a las personas de aquí en adelante. Como alguien que se dedica a pensar las relaciones, y que aborrece las teorías fáciles y habitualmente deshonestas con las que operamos en ellas, me parece un problema ilusionante y enormemente saludable.




Comentarios