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Atajos filosóficos (446-460)


Óscar Sánchez Vadillo



446- Mujeres de 65 años con mechas californianas de 25: admirable.





447- La joyería es una artesanía que procede de la antigua veneración por el Firmamento Eterno tachonado de estrellas, sin ella misma ser eterna, en eso igual que el Firmamento…





448- Vita brevis: la vida abreva…





449- La fruta que se pocha es mucho más bonita en su nívea espuma de moho que cualquier pobre humano que envejece.





450- Me disculpo de ante-mano, pero es irremediable sentir que los pechos de las mujeres son dos porque dos son las manos de un adulto, mientras que el bebé, realmente, con uno central y ciclópeo, al modo de Polifemo, se apañaba de sobra.





451- “Dos cabalgan juntos”, pero no compartiendo la montura: los vaqueros de las películas eran más avisados que los casados.





452- Habitualmente, toda conversación de una pareja recién formada no es más que exhibición, al modo de la madame en el burdel, del catálogo doxático de cada uno, tras lo cual, verificado que es estandar y que no hay nada que temer, ambos, pero sobre todo la parte masculina si hablamos de una relación heterosexual, vuelven al punto de partida, que es la atracción sexual y la necesidad de dar salida a la libido, como ella ya sabía bien desde el principio. Toda novedad en términos de gusto, moda o cultura es aparente, y toda violación de esta conducta altamente sospechosa para las partes interesadas…





453- Fue grande Sting cuando, todavía caliente la Guerra Fría, en 1985, nos recordó que los rusos también aman a sus hijos (con música, por cierto, de Serguei Prokofiev).





454- Los chinos parece ignorar que el gesto de “que te pego leche” no le trajo especialmente suerte a José María Ruiz Mateos...





455- (Para I. S. M.) Ojalá no fuera así, pero hoy el sexo heterosexual consiste en introducir tu pollita en el generoso coño de una señora o señorita a fin de que el mundo sepa que no eres un puto fracasado.

Permitídme, por favor, lo del viejo Bartleby de Melville: I would prefer not to.





456- Dostoievski, como Nietzsche, pasó él solito del “¿y por qué debería creerlo?” al “por qué sí”. En cambio, en la actualidad cada vez somos menos los voluntaristas…





457- Los que hacen reverencias son los japoneses, no los chinos. Ya podían mis alumnos de pueblo hacerme alguna que otra reverencia de pueblo, para variar y sin necesidad de exotizar…





458- Richard Feynman como el perfecto “guerrero del conocimiento”: la sensualidad incentiva la penetración intelectual y viceversa.





459- Lejos de ser los sacerdotes lo que cuidan amorosamente de su congregación, aquel sector o gremio poblado de profesionales realmente preocupados por los demás y tocados por un espíritu de servicio admirable son los enfermeros. De los médicos o doctores uno ya no puede estar tan seguro, pero por debajo de ellos pulula un enjambre de gente ataviada de blanco que se ha merecido realmente el color que viste (y a propósito de esto le tienta a uno pensar que el negro de las sotanas no es negro por casualidad, sino que es el negro que caracteriza a varias especies de aves carroñeras), que vierten generosamente atención y cariño a sus pacientes y que, por desgracia, tienen bien aprendida la lección que se atribuye a Confucio: “no hagas el bien si no tienes la fuerza suficiente para soportar la ingratitud”.





460- La maniobra más difundida y hondamente perversa del racista, el abusador, el misógino o el homófobo es conseguir (y siempre se consigue, es eso tan abyecto de “¡mira lo que me haces hacer!”) que sea la víctima el que cargue con la mala conciencia. Por cierto, que el Dios del Antiguo Testamento, los tiranos miserables y los docentes a la antigua usanza se regodean sádicamente en idéntica añagaza.

 
 
 

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