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Ando, luego existo.




LA DESESCALADA HA PROVOCADO UN RENOVADO INTERÉS SOBRE EL CAMINAR, PRÁCTICA QUE MARCÓ EL ORIGEN DE LA EVOLUCIÓN HUMANA Y QUE AHORA SUMA AFICIONADOS Y TODO TIPO DE REFLEXIONES QUE VAN DESDE LA SALUD HASTA LA POLÍTICA, EL PENSAMIENTO Y EL ARTE.


Tras casi dos horas de caminata a buen ritmo por un bosque de pinos y encinas que apenas  protegen del sol abrasador, la entrevista a pie con Clara Garí, directora del Centre de Creació Contemporània Nau Côclea de Camallera , va perdiendo fuelle verbal. El cansancio y el calor acaban convirtiendo en triviales las preguntas que antes parecían importantes y en ese vacío mental se instala el estruendo de las chicharras y el vuelo multicolor de las mariposas. "También se da el fenómeno contrario -comenta Garí tras unos minutos de silencio-. En ese agotamiento y silencio interior que se produce después de caminar durante horas brotan de golpe cosas que permanecían tapadas y entonces exclamas: ‘¡Claro! ¿Cómo no se me había ocurrido antes?’". En esos sencillos momentos de revelación consiste la alegría del conocimiento. La teoría de la Deriva: ¿Es caminar el antídoto a la ciudad? Durante los últimos meses, esta paseante y 'performer' ha recorrido este mismo sendero, de ida y de vuelta, dos veces al día. En total, 15 kilómetros. A base de repetir el mismo itinerario sin un objetivo concreto, ha terminado conociendo cada piedra, cada flor y cada rastro animal, hasta fundirse con el paisaje. Clara Garí empezó a caminar por el Pirineo a los 25 años y a los 65 es uno de los referentes en Catalunya del 'walking art' o el caminar como práctica artística. Desde el 2015 organiza el Grand Tour, un viaje a pie de más de 250 kilómetros abierto a todos en el que los participantes caminan y conviven con artistas. La experiencia da lugar a una comunidad creadora efímera y única. "Tampoco hay que idealizarlo, no es que de golpe nos convirtamos todos en artistas –advierte-. Pero una acción aparentemente inútil como caminar juntos permite una apertura mayor para entender, aceptar, escuchar y amplificar todo lo que recibimos. Nos permite descubrir y compartir cosas de un mundo poliédrico que antes nos pasaban desapercibidas".

Caminar y conocer han ido ligados desde el origen de la humanidad. Las pruebas más antiguas de este vínculo son las huellas de Laetoli, en Tanzania. Estas marcas fosilizadas de uno de los primeros homínidos que bajó de los árboles y se puso en pie tienen 3,7 millones de años y anuncian una evolución que llevaría al Homo sapiens a dejar otra huella, esta vez en la luna, en 1969.


EL ANDAR SUBVERSIVO


La conversación con Jordi Garcia Farrero, profesor de Historia de la Educación en la Universitat de Barcelona y miembro del Grup de Recerca en Pensament Pedagògic i Social, tiene como escenario los jardines de la Maternitat de Barcelona. La vegetación ordenada amortigua el ruido del tráfico y el aire transporta el griterío de los niños de los casales de verano.

"Un niño o una niña saben caminar –dice señalando a las criaturas-. Es un caminar como el de una mariposa: ahora van a esta hoja, ahora a esta piedra… Pululan. Saben construir el caminar como una potente experiencia, dejándose llevar por el azar de lo que ven. En cambio a los adultos nos cuesta, porque estamos educados para ir de un punto A a un punto B sin importarnos lo que pasa entremedio".

Autor de 'Caminar. Experiències i pràctiques formatives', Garcia considera que "caminar nos liga al impulso nómada de la condición humana y pone en cuestión la vida sedentaria, el statu quo". Este caminar por decisión propia, sin ningún objetivo inmediato, "está en las antípodas de la búsqueda del beneficio, es antiproductivo, antiautoritario y antidicotómico". Por eso, recalca, caminar también es una "resistencia" y hay que reivindicarlo: "Está en juego nuestra dignidad humana".

Los grandes maestros de principios del siglo XX eran muy conscientes del poder del deambular y lo utilizaron con un objetivo pedagógico. Freinet organizaba clases-paseo en plena naturaleza y Ferrer i Guàrdia llevaba a sus alumnos a las fábricas para que conocieran de primera mano las condiciones de trabajo de los obreros.


ESPEJO DE LA DESIGUALDAD


Paradójicamente, el renovado interés por caminar convive con un miedo creciente al migrante, al vagabundo o al gitano nómada. Este andar por pura supervivencia no está tan bien visto y con el coronavirus, además, es peligroso. Deambular, errar, pulular, vagar, vagabundear, merodear… tienen connotaciones negativas, como pudo experimentar el mismísimo Bob Dylan, que en el 2009 fue detenido por "merodear" en un barrio de Nueva Jersey mientras paseaba de incógnito.


El libro de reciente publicación 'Elogio del caminar', de Shane O’Mara, avala científicamente las ventajas de la actividad humana más antigua. Caminar contribuye al desarrollo de la capacidad cognitiva del cerebro, del sistema nervioso y los músculos, ayuda a regenerar los órganos, evita el envejecimiento cerebral, ayuda a eliminar el estrés y a pensar de manera más creativa.

Se dice que Marx esbozó el sistema económico descrito en 'El capital' deambulando por el parque londinense de Hampstead Heath. Pero que nadie se lleve a engaño. No por mucho caminar uno adquiere de golpe el cerebro de Karl Marx.


URBANISMO TÁCTICO


El tercer escenario de esta reflexión sobre el caminar es la calle de Enric Granados de Barcelona, una arteria de velocidad limitada a 30 km/h, con un carril bici de doble sentido y unas aceras anchas atestadas de terrazas en algunos tramos. A las 10 de la mañana la actividad es febril. El ruido del tráfico, el trasiego de las obras y la actividad comercial hacen difícil cumplir el mandato del ayuntamiento impreso en múltiples banderolas colgadas de las farolas: Camina. ¿Por dónde?

Al llegar al cruce con Consell de Cent, el peatón se encuentra con el carril de montaña pintado de amarillo. Está bloqueado por contenedores y separado de la circulación por unos bloques de piedra. "A esto lo llaman urbanismo táctico", explica Joan Estevedeordal, presidente de Catalunya Camina, una asociación pionera en España en el ámbito de los derechos del viandante.

Laberinto de pintadas en la esquina de las calles Provença y Cartagena.  / MANU MITRU

De pronto, un patinete emerge a toda velocidad por detrás de los contenedores. "¿Se supone que yo tengo que interpretar quién puede usar este espacio? ¿Es para ir a pie, para la gente mayor, para las bicis?".

Las actuaciones urbanísticas de emergencia derivadas del covid-19 han convertido la ciudad en un "teatro de colores", según el veterano activista peatonal. Aunque loa la voluntad del ayuntamiento de recuperar espacio para el peatón y considera que el plan de las 'superilles' es un referente mundial, echa de menos un urbanismo "menos técnico, más participativo y más humano".


Barcelona cuenta con uno de los paseos más famosos del mundo, la Rambla, y un verbo propio: 'ramblejar'. Pero también es una de las capitales europeas más contaminadas.  Actualmente, el 32% de los desplazamientos por la ciudad se hacen a pie y con el Pla del Vianant que impulsa el consistorio se quiere llegar al 50%.

"No se trata solo de hacer cambios técnicos, sino mentales –advierte Estevedeordal-. Queremos ir del punto A al B lo más rápido posible y este trayecto requiere un tiempo que no estamos dispuestos a perder y que nos molesta. Tenemos que cambiar hábitos y costumbres y esto puede tardar una generación".

Buena parte de la historia ha sido escrita con los pies

El caminar es tan antiguo y diverso como el ser humano. De las grandes marchas políticas a la migración, y del mundo del arte y el pensamiento a la moda y la espiritualidad, aquí va una (breve) antología del caminar. 


CAMINAR POLÍTICO: MARCHAS QUE HAN HECHO HISTORIA


"Buena parte de la historia ha sido escrita con los pies de los ciudadanos caminando por sus ciudades […]. Podría llamarse marchar, ya que se trata de un movimiento común con una meta común", escribe la ensayista Rebecca Solnit en 'Wanderlust'.

En 1908, 500.000 sufragistas marcharon en Hyde Park y 20 años después el Parlamento británico aprobó el derecho al voto de la mujer. En 1930, la Marcha de la Sal de Gandhi recorrió 275 kilómetros para reivindicar la independencia de la India. Y en la marcha de Washington de 1963 Martin Luther King pronunció su famoso "I have a dream".

Martin Luther King, en la Marcha a Washington, el 28 de agosto de 1963.  / AFP

En Catalunya, la Marxa per la Llibertat de 1976 recorrió 3.500 kilómetros bajo el lema 'Poble català, posa’t a caminar', que tuvo su eco en las marchas del 2019 contra la sentencia del ‘procés’.

Pero el caminar político también puede ser solitario. Mildred Lisette Norman, conocida como 'la peregrina de la paz', recorrió EEUU de 1953 a 1981 sin un centavo en el bolsillo, a merced de la hospitalidad de sus compatriotas. Hasta 1964 había recorrido 40.000 kilómetros y a partir de ahí dejó de contar. En el extremo opuesto de este estilo de ir a pie están las marchas militares. 


CAMINAR ESPIRITUAL: DE LOS ABORÍGENES A LA MECA


Uno de los ejemplos más bellos de este tipo de caminar son los 'walkabouts' de los aborígenes australianos que Francesco Careri describe en su imprescindible 'Walkscapes. El andar como práctica estética'. Para los aborígenes, cada recorrido está vinculado a un accidente natural (una montaña, un río, un valle), que a su vez está asociado a una historia y a un cántico. "A cada vía le corresponde su propio cántico y el conjunto de las vías de los cánticos forman una red de recorridos errático-simbólicos que describen el espacio como una guía cantada", explica Careri.

Peregrinos musulmanes rezan delante de la mezquita de al-Haram Sharif, en la Meca.

Grandes demostraciones de esta forma de caminar son la peregrinación a la Meca, que rememora el viaje del profeta Mahoma hace 1.400 años, y el Camino de Santiago, una tradición medieval que cada año congrega a cientos de miles de peregrinos de todo el mundo.

Las procesiones de semana santa, las excursiones a ermitas y los pasacalles, su equivalente laico, son también expresiones de una identidad colectiva. También existen peregrinaciones más conflictivas, como las marchas protestantes a través de barrios católicos en Irlanda del Norte.


CAMINAR PARA SOBREVIVIR: UNA PRÁCTICA DE MILLONES DE AÑOS


Las primeras migraciones de los ancestros del ser humano moderno se produjeron hace 1,5 millones de años, cuando grupos de Homo erectus salieron de África rumbo a Europa. Migrar para sobrevivir forma parte de la naturaleza humana, sin embargo actualmente está severamente castigado.

Maria Lila Mezo Castro, de la 'caravana migrante', en una carga de gases en la frontera con EEUU. Desigualdad y esta frase del libro 'Negro' del fotógrafo Sergi Cámara (en proceso de financiación vía Verkami) lo resume a la perfección: "Cuando salí de mi casa, de mi país, me llamaron aventurero. Durante mi viaje a través del desierto me llamaban clandestino. En Marruecos era un africano. Y cuando salté la valla de Melilla para llegar a Europa, la policía española me llamó Negro".

Centenares de miles de republicanos cruzaron los Pirineos huyendo del bando franquista y actualmente cerca de 90 millones de personas han sido desplazas de sus territorios por la violencia o catástrofes naturales. La inmigración masiva y el nomadismo suponen una amenaza para el sistema, como demostró la multitudinaria caravana de migrantes centroamericanos (en la foto) que puso rumbo a EEUU meses atrás.


CAMINAR REFLEXIVO: PENSAR Y CREAR A 4 KM/H


Esta divertida foto de Camilo José Cela y Josep Maria Espinàs caminando por el Pirineo da pie a una reveladora anécdota. Tras una de aquellas caminatas, Cela preguntó: "Bueno, Josep Maria, ¿qué hemos visto hoy?". Aquello a Espinàs le pareció absurdo porque dos personas, especialmente dos escritores, nunca ven lo mismo ni de la misma manera.

Precisamente el imprescindible vídeo 'No hay camino' del programa 'Soy Cámara' del CCCB empieza con esta frase: "Cada caminar es una concepción distinta del mundo".

Espinàs y Cela, en el Pirineo, durante una excursión. 

El prolífico Espinàs ha caminado toda la vida movido por el azar y la sorpresa. "Yo no voy a pie para encontrarme a mí mismo –dice-. La introspección es espantosa. ¿Y si no te gusta lo que descubres? Lo apasionante es conocer a los demás".

La lista de escritores y filósofos que caminan no tiene fin: AristótelesMatsuo BashoThoureauStevensonWalser, WordswothDickensBaudelaireWoolfBenjaminKant… "Las grandes ideas se conciben andando", dijo Nietzsche. Y ya en el siglo XXI, Rebecca Solnit escribió: "Sospecho que la mente, como los pies, trabaja a 4 kilómetros por hora". 


CAMINAR ARTÍSTICO: VAGABUNDEAR COMO RUPTURA


Francesco Careri sitúa su origen en los años 20 del siglo pasado, cuando los dadaístas organizaron los primeros "vagabundeos" al campo. Estas acciones buscaban la anhelada simbiosis entre el arte y la vida formulada por Marcel Duchamp y revelar las zonas inconscientes del espacio.

Los surrealistas profundizaron en el paralelismo entre el paisaje y la mente y los situacionistas concibieron una de las teorías más influyentes del caminar artístico: la deriva o el perderse como una forma colectiva de antiarte.

'Relación en el espacio', de Marina Abramovic. 

Incluso Yoko Ono concibió un mapa para perderse ('Map piece'). De este poso surgió el 'land art', con obras como 'A line made by walking', en la que el artista Richard Long dibujaba una línea en el campo a base de pisar repetidamente la hierba.

En la pieza 'Relación en el espacio' que ilustra este texto, la 'performer' Marina Abramovic y Ulay, que entonces era su pareja, chocan con sus cuerpos mientras caminan. En una de sus 'perfomances' más épicas recorrieron 6.000 kilómetros de la muralla china, cada uno partiendo de un extremo. Cuando se encontraron a mitad de camino, ya habían decidido divorciarse. 


EL CAMINAR 'RECLAMO': EL ANDAR COMO EXHIBICIÓN


Aunque uno de los primeros ejemplos de literatura de viajes lleva la firma de una mujer, Egeria, que puso por escrito su peregrinaje a Tierra Santa hacia el año 400, el espacio público ha sido históricamente hostil al caminar de las mujeres.

Desfile de la firma Gucci, en la pasarela de Milán. / LUCA BRUNO (AP)

Hasta hace poco, una mujer deambulando sola de noche tenía que ser una prostituta. "A una soltera en las calles de la ciudad siempre se la considera disponible", escribió Virginia Woolf. De hecho, el espacio más seguro para que las mujeres caminen es una pasarela de moda que, paradójicamente, no deja de ser un espacio de exhibición.

Caminar puede ser también un forma de ganarse la vida. Además de las modelos, caminan los carteros, los payeses, los pastores y los chatarreros que circulan por las ciudades con sus carros rebosantes. Los centros comerciales son espacios donde se promueve el caminar con el fin exclusivo de consumir.

Con todo su conocimiento tecnológico, Silicon Valley también ha adoptado el ir a pie como método para facilitar el pensamiento creativo. Ya lo hacía Steve Jobs, pero ahora tiene nombre: 'cowalking' o reuniones a pie. 


Fuente:

https://www.elperiodico.com/es/cuaderno/20200710/ando-luego-existo-poder-caminar-antologia-8034338

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