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Por qué el Psicoanálisis es oscurantismo puro en pleno siglo XX




Óscar Sánchez Vadillo


Occidente lleva más de una centuria dando crédito a una doctrina en su mayor parte anti-ilustrada y prácticamente pre-moderna que, si pudiésemos hacer epoché de esa relación tan íntima que tenemos con su fundador (he visto en muchas casas un muñeco con su efigie, así como émulos suyos en películas y memes a montones en la redes sociales), y olvidar temporalmente que sus hechiceros tienen su negocio montado en pisos de edificios respetables, pensaríamos que el Pichicoanálisis es la nueva magufada de moda a que sólo se apunta Miguel Bosé. Van diez rasgos que hay que verlos bien para creerlos:


1) La sexualidad comienza en el útero materno, cuando las posibilidades de pillar cacho y no digamos ya de reproducirse son tendentes a nulas, menos aún que las de Pijoaparte en la Moraleja. En cuanto naces empieza lo malo, nadie debiera celebrar su cumpleaños.

2) Todo ser humano es un perverso polimorfo, de manera que ni siquiera haría falta decirlo, como no decimos que todo ser humano es un animal defecador, la diferencia estriba en que lo primero suena a diablo revolcándose en el fuego del infierno, mientras que lo segundo tan sólo te iguala con tu querida mascota (las ballenas, por cierto, cuando devoran krill cagan rosa; en mi próxima vida seré ballena).

3) Aquellos que no superan la fase anal por estreñidos devienen capitalistas rapaces que sólo disfrutan de amasar dinero, el cual acumulan con el ansia reprimida de aquella caca que tanto les costaba expulsar. De ello podría deducirse que las desigualdades en el mundo se solucionarían con la administración universal y obligatoria de un buen laxante infantil…

4) Como es sabido, ya desde muy chicos liquidaríamos tranquilamente a nuestro padre para meternos en la cama con nuestra madre, a la inversa de las féminas, cosa que, teatral y dramática como es en sí misma, lleva al patriarcado a unos extremos que ni la más radical de las feministas ha podido jamás concebir: resulta que las mujeres en su totalidad son cosificadas sexualmente por todos los varones de la tierra, incluidos sus propios, encantadores y queridos hijos. Edipo, córtatela ya.

5) Pero el asunto no acaba ahí. Más tarde las hembras adquieren envidia del pene y los uranianos lo que les pasa es que o son doblemente perversos polimorfos (ahora se entiende también a qué venía lo del punto primero), o es que lo pasaron fatal en su primer polvo ortodoxo. Huelga añadir que la envidia de vulva no existe ni de coña, y sobre el lesbianismo no nos pronunciamos, que a quién le importa.

6) Las masas como tales también tienen psicología, pero es la de un dinosaurio: mucho músculo/ poco cerebro. Debemos al sobrino de Freud, Edward Bernays, las modernas técnicas de la publicidad y propaganda que generaron la sociedad de consumo a partir de las teorías de su egregio pariente exportadas diligentemente a los EE.UU en 1928. Gracias, Bernays, en serio…

7) La cultura es malestar, vivan los bárbaros. No sé si nadie se ha fijado bien en lo que significa esto. Significa nada más y nada menos que Mr. Hyde nos es más connatural que el Doctor Jekyll, pese a que hayan sido los Jekyll del mundo los que nos hayan sacado de las cavernas y conducido a ir bien vestidos, gozar de una vida larga y orinar tan sólo en las instalaciones creadas al efecto. No obstante, los Jekyll no nos representan: el verdadero hombre es nuestro querido rey emérito, que usa su poder para hacer lo que le viene en gana a costa de quien sea (lo dice la ciencia pichicoanalítica, que es muy seria).

8) Como estricta consecuencia de lo anterior, la pulsión de muerte nos recorre las venas, de modo que es del todo previsible y normal que haya guerras, por ejemplo (Kant, por tanto, era un iluso). De hecho, el origen inmemorial de la cultura e instituciones humanas tuvo lugar en la forma de un asesinato ritual, para más señas un parricidio. Que corra la sangre, y luego el vino, o a la inversa.

9) Y yo me pregunto… ¿Si estamos poseídos por la pulsión de muerte, qué impide que a continuación afirmemos que todo varón se ve condicionado también, a causa de ese falo que ellas envidian, y siempre que fuese derrotado en la lucha simbólica contra el Padre, por un instinto irrevocable de violación? Esa podría ser, perfectamente, la etiología psicoanalítica de la cultura de la violación…

10) El psicoanálisis es una terapia interminable. Toda nueva criatura humana debiera someterse a ella de la cuna a la sepultura, o dicho con términos mucho más familiares a nuestros antepasados: desde el bautizo hasta la extremaunción, pasando por todos los demás sacramentos una vez por semana.


En suma, no otra cosa que oscurantismo medieval es exactamente lo que se podía esperar de un tipo que tenía el despacho repleto y poblado de ídolos atávicos de tribus primitivas. Como doctrina, no me parece que su doctrina sea mucho más que una manera bien astuta y prolija de elevar a cosmovisión filosófica el caca-culo-pedo-pis(icoanálisis...)



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