top of page
Buscar

Opiniones de otros filósofos posteriores acerca de la cuestión 94 de la primera parte de la “Summa Theológica”


Óscar Sánchez Vadillo


<Una vez más, hay que decir que ninguno de los grandes pensadores de la historia de la filosofía (los que cabe ver en este curso y los que no) se han pronunciado expresamente acerca de esta cuestión concreta de la Summa… de un modo temático o monográfico –para que se vea que puntería al revés los de las P.A.U. Con que, nuevamente, los juicios vertidos aquí son obra exclusiva del profesor en base a la posición filosófica general de cada autor, con objeto de enriquecer el contenido del comentario de texto de la Selectividad.>


-René Descartes considera toda las escolástica tardo-medieval como una discusión bizantina sólo apta para ser enseñada como un catecismo pero incapaz de aportar ninguna certeza incuestionable para la razón. No obstante, tanto la ética cristiano-aristotélica como la teoría de la Ley Natural pueden ser aceptadas como una suerte de “moral provisional” buena para convivir con el prójimo hasta que el verdadero método provea de una filosofía de la conducta realmente deductiva a partir de las ideas claras y distintas del “yo” –que el francés planeó pero no llego a escribir. En cualquier caso, tal filosofía mantendría intacta la concepción del liber arbitrio.


-David Hume o Jean-Jacques Rousseau pensarían que existe una teología natural o racional que nace no de la revelación divina, sino del sentimiento humano de la recta convivencia en sociedad. Además, el escocés abogó en un artículo por el suicidio en situaciones de extremo sufrimiento físico o moral, y el francés teorizó abundantemente acerca de una educación de los infantes desprovista de los artificios de la cultura (incluidos los ritos de la religión establecida).


-Immanuel Kant afirmaría que toda la Summa…está edificada sobre ilusiones de la razón en su uso dialéctico trascendental, es decir, no justificadas en las categorizaciones de la experiencia posible. En particular, tanto la ética cristiano-aristotélica como la teoría de la Ley Natural tal como las presenta Tomás serían interpretaciones materiales de la moral, basadas en imperativos hipotéticos y en máximas no universalizables, conforme a un enfoque heterónomo de la razón práctica. No obstante, los preceptos de la Ley Natural serían seguramente admisibles desde la pura formalidad del imperativo categórico, y la recompensa de la felicidad para el virtuoso un ideal racional que no por ideal -y, por tanto, no seguro ni científico- es menos necesario para el hombre.


-Friedrich Nietzsche, y con él José Ortega y Gasset, entenderían que el santo no hizo en toda su obra sino apuntalar la vieja fe cristiana frente al embate de la nueva curiosidad de la época por el estudio de la naturaleza (según el lema “si no puedes con tu enemigo, únete e él”: una unión mediante la absorción del, de otro modo, irresistible Aristóteles). Específicamente, tanto la ética cristiano-aristotélica como la teoría de la Ley Natural tal como las presenta Tomás serían adaptaciones de la Iglesia Católica a una situación de los tiempos que demandaba una mayor apertura de las costumbres. De hecho, la institución hecho mano de ellas cuando más lo necesitaba, en contestación doctrinal al desafío irracionalista de la Reforma luterana que estaba generando una crisis en Europa. A causa de la contribución de Tomás no sólo el catolicismo, sino la propia filosofía, sobrevivió en la tradición occidental como única alternativa de pensamiento posible.

Sin embargo, Ortega integra la idea cristiana de la total libertad de elección humana, y deja abierta la puerta a un retorno de la teología monoteísta, mientras que para Nietzsche el “libre albedrío” no es más que una astuta mentira del clero -para él, únicamente la voluntad de poder es libre, no en el sentido de que elija en el vacío, sino de que impone sus valores sin restricciones sociales, naturales o (mucho menos) sobrenaturales-, y el monoteísmo algo ya por fin extinguido.


 
 
 

Comentarios


bottom of page