Opiniones de otros filósofos del programa acerca del “Menón” platónico.
- filosofialacalle
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Óscar Sánchez Vadillo
-Aristóteles, y con él Santo Tomás de Aquino, dirían que la destreza geométrica demostrada por el esclavo es inconcebible sin un previo trato empírico con las cosas concretas, de tal manera que es la experiencia vital misma la que nos enseña a concebir líneas, puntos de cruce (por ejemplo las de los muros de una casa), etc. Queda desterrada, pues, la explicación mítica del “Fedro” y con ella la idea del conocimiento como algo diferente de una abstracción aprendida –para la cual tenemos una facultad innata de la que parecen carecer los animales, sí, pero que permanecería vacía e inoperante sin el concurso de la información sensorial.
-René Descartes estaría de acuerdo con las conclusiones de Platón pero no con sus planteamientos. Siguiendo a San Agustín de Hipona, para Descartes las conexiones ideales, sobre todo matemáticas, están en la mente (“alma” para Agustín, cogito para el francés) de manera innata, es decir, inherente a la configuración mental misma. Pero eso no significa que exista ninguna vida anterior ni que las ideas sean subsistentes al margen de toda mente posible; en todo caso, tanto para uno como para el otro, su valor de verdad eterna e inmutable residiría siempre en ser pensadas por el intelecto divino, que así las ha querido en un acto de su libérrima voluntad.
-David Hume pensaría en la misma línea que Aristóteles, con el añadido de que una vez que tales ideas son adquiridas (puesto que la mente nace “en blanco” en el hombre) demuestran su carácter válido de manera universal y necesaria. Con todo, eso no dice nada para Hume acerca de la estructura misma de la realidad, pues las ideas permanecen aisladas en el universo estanco de la mente humana. Dentro de él, no son más que relaciones tautológicas, es decir, evidencias del funcionamiento elemental de la mente que no guardan ninguna relación necesaria con la realidad.
-Immanuel Kant, asumiendo y creyendo superar a Descartes y Hume, afirmaría que las ideas geométricas ni son innatas o dadas ni tampoco permanecen aisladas, sino que son construidas, lo que es decir: aunque, en efecto, parten del material de la experiencia sensible, éste es inmediatamente reelaborado activamente por el entendimiento conforme a reglas que luego son aplicadas a la categorización de esa misma experiencia. Entre el arsenal de esas reglas se encuentran como piezas suyas algunas de las ideas o conceptos que más intrigaron a Platón (causa, unidad, etc.), y, concretamente, la Geometría misma es el resultado de la organización trascendental del espacio conforme a la correspondiente intuición a priori de la sensibilidad.
-Friedrich Nietzsche, y con él José Ortega y Gasset, entenderían que, de hecho, Sócrates está enseñando o dirigiendo al esclavo, y no, como dice, dejándole descubrir nada por sí mismo. La geometría no es más que una proyección característica de la imaginación de una tradición determinada fosilizada en conceptos, que finge también exactitud y validez universales con el fin encubierto de imponerse a todos. Podría incluso decirse que es una forma sumamente exigente y rarificada de poesía sino fuese por este su propósito de colonizar otras mentes: el esclavo de Menón como símbolo del sojuzgamiento cultural a que somete siempre la ciencia occidental.




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