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Atajos filosóficos (83-91)



Óscar Sánchez Vadillo


83- Hacerse filósofo para evitar o saciar la inquietud fáustica tan sólo le ha funcionado, que yo recuerde, a Arthur Schopenhauer.




84- Hay una gran diferencia entre la llamada “novela psicológica”, como la que hacían Henry James y otros, y la “psicología novelada”, que es la que abunda en las librerías actuales.




85 (Ética atea) Esa ética, cuando no es la del padre de uno, será la del existencialismo de Juan Pablo Sartre, por ejemplo, como le llamaba Antonio Resines en Opera Prima. O sea, primero, una ética de intenciones (buena y no mala fe), luego trata de colaborar en la emancipación (comprométete). ¿Y por qué? Porque a falta de Dios, el hombre tiene que ser el Dios de sí mismo. Naturalmente, en el papel de Dios el hombre deja mucho que desear, y tal proyecto sucumbe una y otra vez al fracaso. Pero como el hombre en tanto hombre tampoco es mucho mejor, resulta un mal feligrés de sí mismo. Desde que el Hombre gobierna metafísicamente a los hombres en Occidente, nos va peor que nunca en algunos terrenos. Ayer falleció un chaval de veintiún años en Londres después de trabajar tres días sin dormir. El clero nunca hubiera permitido eso, al menos no explícitamente, y en la Edad Media se trabajaba lo menos posible. En fin, creo que decir de una manera nueva algo así como que un chaval de 21 no es divino, ciertamente, pero sí que procede de lo divino, como diría Spinoza, y que eso le saca en parte del círculo de la productividad humana, profana, en la que no es más que un medio del beneficio, y siempre y cuando ese decir esté de alguna manera reconocido socialmente, algo como eso nos llevaría a otro mundo posible, muchísimo mejor en apariencia. ¿O qué argumento distinto a este puede ofrecer un ateo para evitar el sacrificio por agotamiento del chaval? El ateo no puede salir del círculo de razones del interés humano, y para interés “pragmático” potente el del Capital…




86- (Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad) A mí esto me pone especialmente de los nervios. Para empezar, las psicologías estas son disciplinas de tercera, encabezadas por medianías. Llenas, además, de críticas internas, sobradamente justificadas (la antipsiquiatría de los sesenta, por ejemplo). Ampliando la clientela, la han tomado con los niños, apoyándose en el miedo -y en muchos casos en la negligencia- de los padres. ¿Hay algún crimen más monstruoso que jugar con la salud y la cabeza de un niño? Pues bien: en la Enseñanza se hace mucho. He tenido alumnos empastillados sólo porque eran habladores o las clases les aburrían. Los profesionales de lo que llaman “departamentos de orientación” se creen esos diagnósticos a pies juntillas, entre otras cosas porque, si no, no tendrían trabajo. Vivimos esos tiempos en lo que unos podan la investigación científica, mientras que otros dilapidan fondos en necio control social. De los pedagogos mejor no hablar, pero por lo menos les ignoramos olímpicamente. Como alguno en el futuro les diagnostique a los míos trastorno bipolar o algo así juro que me como su cerebro vivo a la plancha como Hannibal Lecter en la segunda película...



87- (Capitalismo de la imagen) Algo que Marx no pudo ni presentir: el imperio de las imágenes. Entiendo por “imagen” una proyección de la voluntad de poder (de los agentes económicos, en principio) tal que se impone por fascinación y no por un razonamiento, de manera que lo que muestra -un signo nuevo- nada tiene que ver con una realidad preexistente -un referente-, por ejemplo: la omnímoda semiótica en torno a la Coca-cola con respecto al coste del brebaje mismo, como lo llamaba James Cagney en 1, 2, 3. La hermenéutica económica de Marx, siendo genial, no pudo prever la plusvalía obtenida por imagen, y seguía pensando, muy decimonónicamente, en un referente claro que podía ser reivindicado bajo el apararataje del capitalismo: el valor-trabajo o el valor de uso. Pero si hoy, tras la máscara de la producción desorbitada de imágenes sólo hay poder socialmente distribuido, y nada más, parecería que no tenemos anclaje material donde apoyar el concepto de una economía real. Así, no es extraño que la democracia, y, en general, los principios ilustrados, se los haya tragado la historia, dado que implican una falsa conciencia o, mejor, una conciencia desfasada... y, de ahí, las remisiones a Nietzsche de la filosofía posmoderna, no cayéndonos genial el individuo aquel. Porque, en fin, ya sería tremenda la batalla por la hegemonía, pero más difícil todavía si hay que hacerla sobre todo en el terreno de las imágenes y sin más posibilidad de proponer, para después, no más que otra imagen, volviendo entonces a la ya vieja trampa del Hombre Nuevo...

(Naturalmente, apropiarse de los medios de producción de las imágenes mismas no es solución, puesto que ya de facto llevamos décadas viviendo de ellas, siendo ellas, y el proceso de reeducación hacia atrás sería salvaje, y, finalmente, otra imagen, pero esta vez del pasado...)




88- Fue con la televisión cuando giró el mundo de modo irreversible. Y, desde entonces, el carnicero no tiene ni idea de lo que dice mientras redistribuye inputs televisivos con sus client@s. Cree que habla de política, pero superficialmente, de precios, pero superficialmente, así que recurre a las temáticas en las que la superficialidad no es pecado, porque es la esencia: fútbol, el tiempo, el “corazón”... La televisión no es un medio, es un género, como los géneros literarios. Sus temas son, invariablemente, el miedo, el crimen y la ruptura de la pertenencia. “¿Cómo un padre puede haber asesinado a sus hijos, ¡es que ya no se puede ni salir a la calle!” Afortunadamente para mí, tengo un trabajo que es de los que hacemos una sola cosa. A ver si convenzo a mis hijos de que lean, que es mi opción, pero no creo, y, en cualquier caso, no soy elitista, y no me vale que se salven sólo ellos. No obstante, siempre preferiré para ellos la navegación en Internet a esa hidra de las muchas cabezas, digo: canales...




89- Antes se quejaban de la excesiva especialización, que impedía, decían, una visión sinóptica; ahora, se nos van a quejar de lo contrario: establecer relaciones sinópticas no permite profundizar. Pero “profundizar” es ya siempre y para siempre en parcelas diminutas. Que con la red seamos capaces de establecer nuestro propio mapa de contenidos importa más que sólo conocer un contenido tal y como nos lo dan hecho (Nietzsche llama a eso “lisiados al revés”, como un experto en olores con una gran nariz). Relacionar es pensar; el único problema denunciable sería no relacionar ya nada, sino consumir átomos de información...




90- El Maestro de Los Que Saben nunca pudo imaginar -o eso parece- que un concepto posible representase una acción posible y por tanto un ser posible, seguramente por influencia de la Academia. Para él, había satisfacción en la repetición, y el mundo es lo mismo que era y será siempre pero iluminado por la filosofía. Así, una “vida contemplativa”, como dieron en traducirlo, no puede producir nada nuevo, excepto la novedad misma de arrojar sobre todo lo existente la mirada eterna precisa que la eterna reduplicación exige…




91- (El equívoco de Epicuro) Si el todo no es más que el conjunto de agregados de átomos, la muerte no es la nada de la conciencia, ese diamante de luz.... Porque la conciencia son átomos sutiles, partes de un todo menor, que se disgregan con el óbito, pero no se “apagan”. La luz del diamante sólo se atenúa al dividirse, no se aniquila: ¿cómo podría hacerlo? Por tanto la nada no es más que la invención de un -¡otro!- más allá imposible para la conciencia, puesto que parece que al epifenómeno de la conciencia correspondería una incomprensible “nada epifenoménica”, mientras que al cuerpo, por su parte, corresponde sin embargo algo tan explicable como la recombinación de átomos –dualismo platónico/cartesiano. A no ser -¡a no ser!- que lo que se diga es: desde el punto de vista físico, nada acontece con la muerte, pues nada significa para los choques y trayectorias de los átomos; en este caso, la nada epicúrea pierde su carácter substantivo para adoptar uno semántico que la aleja infinitamente del budismo en sentido vulgar -es decir, el Nirvana para Kurt Cobain, y, para los demás, juegos atómicos...

En cualquier caso, quién sabe con sólo dos cartas conservadas...

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